ACEPTAR

de del

ACEPTAR LO QUE LA VIDA ES

 

            Las realidad es la que es, independientemente de lo que nuestra mente nos dice que es. Las cosas son lo que son , aunque nuestra mente en ocasiones produzca o reproduzca pensamientos erróneos o inadecuados ante lo que nos toca vivir.

            Enmarañados en una sociedad que rinde culto a la huida del dolor, del esfuerzo, de la capacidad de tolerar las incomodidades, de los inconvenientes normales de cualquier ser humano, hablar de aceptar , de tolerar, de observar lo que la vida es, parece algo sin sentido.

            El progreso de nuestra sociedad nos lleva a vivir bajo el dominio de lo que algunos deciden que nos hará felices; aquel coche, esta casa, ese perfume, un compañero o compañera con estas características. El progreso nos ha llevado a buscar remedio contra casi todo lo que a uno pueda molestar, incordiar, doler. ¿Y somos más felices? Está sobradamente que la riqueza no va pareja con la felicidad. Es cierto que un cierto nivel económico que nos permita cubrir las necesidades básicas es necesario, pero una vez alcanzado ese nivel , lo demás no correlaciona directamente con la satisfacción de vivir.

           

            Las personas sufren y el sufrimiento surge porque nos resistimos a lo que en realidad está ocurriendo, por querer que las cosas sean distintas a como son en realidad. El sufrimiento se origina, no en lo que está ocurriendo en cada momento , sino en los pensamientos que tenemos sobre lo que está ocurriendo.

            Lo que causa el sufrimiento es el deseo de que las cosas sean distintas a como son . Cuando nos resistimos  y no aceptamos lo que es sufrimos.

            Distinguir entre dolor y sufrimiento es saber que el dolor surge por la realidad que realmente está ocurriendo, una enfermedad, una pérdida, algo que no se puede evitar, que forma parte de la vida como seres vivos y seres humanos. Pero el sufrimiento viene determinado por la relación que tenemos con esa realidad. Cuando nos resistimos a nuestras experiencias, cuando no queremos aceptarlas , aumentamos el sufrimiento.

            Relacionarnos con nuestras experiencias , implica una acción de aceptación de que es aquí, porque ya está aquí. Cuando nos relacionamos con lo que es, tenemos la oportunidad de verlo con más claridad y saber hacia donde debemos dirigirnos o que debemos hacer.

 

            Las personas pensamos sobre las cosas , pero los pensamientos son fruto de la acción de pensar y nosotros somos los que pensamos. Podemos pensar bien o mal, adecuada o inadecuadamente, fruto de un aprendizaje o de nuestra experiencia.  Un pensamiento es algo que nace en la persona y puede ser sustituido por otro. Pero es la persona la que piensa, y solo ella tiene la posibilidad de modificar .

            Como seres humanos que somos experimentamos todo tipo de emociones ; a menudo queremos alejar, distanciar, negar los pensamientos y las emociones negativos y dedicamos mucha energía a evitar lo que en realidad no se puede evitar porque ya está aquí.

            La opción adecuada es aceptar lo que ya está aquí , pues cuando lo vemos con claridad somos capaces de responder conscientemente con sabiduría y con claridad.

            El primer paso es reconocer la realidad y aceptarla, sin confundir lo que nos gustaría con lo que verdaderamente necesitamos. Estamos capacitados para desarrollarnos, para avanzar y también para asumir el dolor normal de la vida y sufrimos porque no queremos aceptarlo.

 

            Es entonces necesario erradicar viejos hábitos de pensamiento, de creencias dañinas y al contrario, responder con consciencia y verdadera intención de ver la realidad con claridad y es ahí y así cuando surge la respuesta natural con más naturalidad.

 

            Aceptar en cada momento lo que está ocurriendo , nos facilita afrontar sin miedo la vida. Los pensamientos sobre el futuro, los recuerdos del pasado no ayudan a ver el presente con verdadera intención de vivirlo son plenitud.